domingo, 7 de enero de 1996

Gasto en capacitación docente: ¿consumo o inversión?

Ya para nadie es un secreto, y menos aún, se pone en tela de juicio, que la educación sea la clave del éxito económico de las naciones. El punto de discusión se centra, más bien, en la calidad de la inversión en educación que en la importancia de la misma. Al respecto existen algunas investigaciones, como las de Fuller (1985) y la de R.W.Harbison y E.A.Hanusheck (1991), que establecen una relación costo - efectiva entre las inversiones por cada insumo educativo, expresadas éstas en unidades monetarias (US$), y en el rendimiento escolar medido como el logro de objetivos de aprendizaje en las asignaturas básicas como son lenguaje y matemáticas (1).

Si bien es cierto, los insumos con una mayor costo - efectividad son los materiales educativos, es decir, los libros y demás material impreso, la cuadernería y papelería, el material didáctico y los útiles escolares diversos, para el uso del aula y de la escuela, así como de los docentes y alumnos; hay que tener en cuenta que la capacitación docente le sigue en importancia en tanto se aplique bajo una estrategia alternativa.

En una investigación realizada por el Banco Mundial en el noreste del Brasil, respecto de la educación básica (EDURURAL) (2), se hace el análisis de la eficiencia relativa de los insumos. En esta investigación se demuestra que, los gastos en "software" que incluyen además de las estrategias alternativas de capacitación docente, a lo materiales de escritura y a los libros; elevaron el rendimiento de los alumnos en portugués y matemática en mayor medida. De otro lado, que los gastos en "hardware" (escritorios, sillas, mesas pizarrones, etc.) son menos eficientes que el software. El estudio muestra, también, la evidencia de que los profesores que conocen mejor su asignatura se desempeñan más eficientemente que aquellos que no la conocen, a pesar de tener mayor grado de escolaridad y experiencia docente

Por lo general la capacitación se realiza de manera esporádica (en los meses de vacaciones), y fuera del centro de trabajo, esto es, concentrando a los docentes en espacios e instituciones ya conocidos, como son las dependencias del Ministerio de Educación, los pedagógicos y las facultades de educación. Este tipo de capacitación puede alcanzar gran cobertura, pero el maestro una vez concluida la misma, al regresar al aula, no modifica en absoluto su práctica pedagógica, en tanto no se interioriza con las metodologías explicadas ni adquiere las competencias elementales para ponerlas en ejecución.

En consecuencia, la inversión en este tipo de capacitación tradicional "cae en saco roto" en la medida que el beneficiario directo de la misma, el alumno, no es afectado positivamente.

Una estrategia alternativa es la capacitación docente "in situ”, lo que implica utilizar los propios ambientes de trabajo y que la misma sea permanente, lo que significa, también, modificar la práctica pedagógica a partir de la experiencia particular y del centro educativo, asimismo, la auto capacitación y la capacitación permanente a partir de la conformación de círculos de aprendizaje entre los maestros de aula. Esto se complementaría con la evaluación y el monitoreo de este proceso, para verificar el impacto de la misma en el rendimiento de los alumnos.

Con la garantía de que la capacitación docente redundaría en beneficio de un aumento de la calidad de la educación que se imparte a niños y jóvenes, está se constituiría en una alternativa de inversión con una alta relación costo - efectiva.

En una revisión efectuada a 72 estudios realizados en países del Tercer Mundo, sobre elementos de la calidad de la escuela que influyen en el aprendizaje (3) se encontró que, entre los elementos más consistentemente relacionados con el aprendizaje estaba la formación docente a nivel superior, la misma que tiene efecto en 21 de los 30 casos analizados. A pesar de no haber sido considerada, por el escaso número de casos estudiados, se observó que la capacitación de docentes en ejercicio, también, tiene una fuerte consistencia en relación al aprendizaje, se observó esto en 4 de los 5 casos analizados.

Por lo tanto, ante la evidencia encontrada, estaría definido así el carácter de inversión que tiene el gasto en capacitación docente.

(1) Artículo publicado con el nombre: ¿Vale la pena poner plata en capacitación? Revista perfiles para el desarrollo educativo local Nro 4 Tarea, Asociación de Publicaciones Educativas. Lima, enero de 1996.
(2) Educational Performance of the Poor lessons from Rural Northeast Brazil, R.W. Harbison y E.A. Haunusheck, 1991.
(3) Raising School Quality in Developing Countries: What Investments Boost Learning? Bruce Fuller, The World, Discussion Paper, Education and Training Series, Report Nº EDT7. Washington, 1985