sábado, 23 de agosto de 1997

Población económicamente activa ocupada en el magisterio, 1990-1995

El sector educación se caracteriza por ser intensivo en mano de obra. Y esto es una forma de resaltar la importancia central de la labor docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje. De allí la necesidad de dignificar su desempeño profesional y elevar sus condiciones de vida. En la actualidad se calcula que alrededor del 5% de la población económicamente activa (PEA) ocupada de 15 años a más se desempeña como maestro (1).

En los últimos años el número plazas docentes observo un crecimiento significativo en los pedagógicos privados, mientras que la disminución más notoria se produjo en la educación primaria de adultos pública.
Durante el lapso comprendido entre 1990 y 1995 ingresaron a trabajar a los centros y programas educativos ubicados en el ámbito de la administración del Ministerio de Educación, 39,902 nuevos maestros, operándose un incremento en la ocupación docente del orden del 13.0%.

El Censo Escolar de 1993 nos dice que sólo en 1992 egresaron 13,373 estudiantes de los institutos superiores pedagógicos, esto sumado a los egresados de las facultades de educación de las universidades, nos llevaría a pesar que existe una fuerte presión de demanda por ocupación docente, es decir, una sobreoferta de maestros. A pesar de esto todavía existe un número importante de maestros en ejercicio que no cuentan con título pedagógico.

El incremento en la ocupación docente fue mayor en los centros de gestión privada. Las cifras nos demuestran que en 1990 la ocupación docente estaba repartida en un 81.6% en el sector público, y en 18.4% en el sector privado. A 1995 esta composición se modifica en 77.2% para el sector público, y 22.8% en el sector privado.

Observando la evolución del número de docentes ocupados en escuelas por niveles educativos y tipo de gestión, veremos que en el caso del sector público las plazas ocupadas se incrementaron en un 11.3% en educación inicial; en 4.6% en educación primaria (en menores, 5.4% y en adultos, -21.1%); y, en 6.1% en educación secundaria (en menores 8.1% y en adultos, -12.5%).

En el nivel de educación superior no universitaria las plazas docentes aumentaron en 27.3% (55.3% en Formación magisterial, 16.0% en tecnológica y 18.6% en artística). La ocupación a nivel de universidades públicas tuvo un incremento del 13.6%. Finalmente, el número de docentes en la modalidad de educación especial se incremento en un 13.1%, mientras que en ocupacional hubo un ligero incremento (1.2%).

En los centros de gestión privada, las plazas ocupadas se incrementaron en un 97.6% en educación inicial; en 41.2% en educación primaria (en menores, 41.5% y en adultos, 25.0%); y, en 41.6% en educación secundaria (en menores 39.7% y en adultos, 87.9%).
En el nivel de educación superior no universitaria las plazas docentes aumentaron en 43.4% (464.9% en Formación magisterial y 12.5% en tecnológica). La ocupación a nivel de universidades públicas tuvo un incremento del 9.8%. Finalmente el número de docentes en la modalidad de educación especial se incrementó en un 68.1%, mientras que en ocupacional en 25.3%.

Otra forma de enfocar la problemática del maestro es a través de un análisis de la distribución del número de docentes por departamentos.

Para la ocupación docente en el sector público, del diálogo con las cifras colegimos que, un 24.2% se concentra en el departamento de Lima, mientras que menos del 1% significan los departamentos de Madre de Dios (0.4%) y Moquegua (0.7%). De otro lado, con más del 5% del total de maestros públicos se encuentran los departamentos de Ancash (5.2%), Junín (5.2%), La Libertad (5.1%), Piura (5.4%) y Puno (5.6%).
La población magisterial en el sector privado, como vemos, se distribuye de manera más heterogénea que en el sector público. Como muestra de esto observamos que en el departamento de Lima se concentra el 54.9% de la ocupación docente, mientras que 13 de los 25 departamentos, es decir, más del 50% representan el 1% o menos del número de docentes que laboran en los centros y programas de gestión privada. Asimismo, los departamentos que significan 5% o más del total de la población docente privada son Arequipa (6.3%) y La Libertad (5.3%).

Del total de la PEA ocupada en la docencia, el 31.2% lo hace en el departamento de Lima. Menos del 1% del total representan los departamentos de Madre de Dios (0.3%) y Moquegua (0.7%). Y más del 5%, los departamentos de Junín (5.0%) y La Libertad (5.1%).

La estreches económica que vive el maestro lo obliga a buscar fuentes de trabajo que empiezan siendo complementarias, para luego convertirse en su principal fuente de ingresos. Esta es la causa principal del deterioro de calidad del desempeño docente y por ende, de la calidad de la educación en general.


Un problema histórico de la educación peruana es el bajo nivel remunerativo que aqueja a la población magisterial. En lo que va de este gobierno de julio de 1990 a abril de 1996 el salario magisterial a perdido el 60.87% de su poder adquisitivo, es decir, a abril de 1996 el sueldo de los docentes sólo podía comprar el 39.13% de lo que adquiría en julio de 1990.

A pesar que el gobierno a decretado aumento de remuneraciones por un 45.28% de julio de 1991 a abril de 1996, el sueldo de los maestros no ha podido recuperar el poder adquisitivo perdido.

(1) Publicado en: Revista Autoeducación Nº 53 IPP. Lima, agosto de 1997.

martes, 20 de mayo de 1997

Perú: estadísticas económicas de la educación, 1985 - 1996

De un tiempo a esta parte el tema educativo se incluye en la agenda, no sólo de los políticos, sino también de profesionales formados en diferentes campos, que ven en la educación el vehículo mediante el cual se puede resolver los grandes problemas nacionales (1).

Como es de dominio público, la estadística en nuestro país es escasa y de difícil acceso. La reducción del aparato del Estado iniciada en 1991 ha traído consigo la salida de personal calificado de los diferentes estamentos que conforman el Sistema Estadístico Nacional. Este es el motivo por el cual las estadísticas producidas han perdido calidad y oportunidad.

Uno de los puntos más críticos en cuanto a información estadística se refiere, es el relacionado con los aspectos económicos de la educación. La última publicación data de 1980. Es el documento "Aspectos Financieros de la Educación Peruana 1960 ‑ 1979" elaborado por la Unidad de Financiamiento y Costos de la Oficina Sectorial de Planificación del Ministerio de Educación. El referido documento ofrece una visión global del desarrollo educativo desde la óptica económica y financiera, además de un enfoque desde la perspectiva de los costos educativos; todo esto para la educación pública. De allí en adelante no se ha vuelto a producir un documento igual.

La información que presentamos hasta 1989 fue trabajada por el Instituto Latinoamericano de Economía y Educación ILEE en el marco del "Diagnostico General de la Educación" elaborado por el Ministerio de Educación con el apoyo de la cooperación internacional. De 1990 en adelante las cifras que presentamos fueron procesadas por el Grupo de Análisis para el Desarrollo GRADE.

Por último habría que agregar que las estadísticas referentes a los años 1995 y 1996 se refieren al presupuesto, además, son preliminares y/o estimadas, por lo tanto se encuentran en un proceso de revisión.

Gasto Educativo Público

El Gasto Educativo Público (GEP) ha resultado en una variable relevante para cualquier análisis de las finanzas educativas, en la medida que nos demuestra el esfuerzo del Estado en dotar de recursos a la educación. Esto se explicará con más detalle cuando analicemos las cifras, tanto del presupuesto, como del gasto.

Para una lectura más comprensible de los guarismos relacionados al GEP y comprobar las variaciones en la capacidad económica del Estado para financiar la educación, es necesario trabajar con valores monetarios reales o exentos de inflación; para esto se ha deflatado el GEP a precios de 1979, es decir, se ha dividido el GEP en moneda corriente (nuevos soles) por el índice de precios del PBI.

El GEP, en el último decenio mostró un movimiento oscilatorio, llegando a su punto más alto hacia el año 1987 (se incremento en 25.6% sólo en el año 1987), para luego contraerse dramáticamente entre los años 1988 a 1990 en 64.0%. Como puede verse, entre los años 1991 y 1992 se observa una leve recuperación. En 1993 y más en 1995, el GEP logra un incremento importante (26.30%), pero sin lograr los niveles de gasto alcanzados en 1987.

Clasificación Económica del Gasto Educativo Público

Una mirada al interior del GEP nos permite un análisis por medio de su clasificación económica. Esta es utilizada para efectos de la elaboración de las Cuentas Nacionales que periódicamente publica el INEI. Comúnmente se le divide en gasto corriente, de consumo o de operación, y gasto de capital o de inversión. Esta clasificación nos permite apreciar el alto componente de consumo con que cuenta el GEP.

Los gastos corrientes en educación comprenden las erogaciones que hace el Estado con la finalidad de pagar las planillas del personal activo y cesante, tanto docente, administrativo y de servicios. Asimismo, gastos para la adquisición de los bienes y servicios necesarios para desarrollar la labor pedagógica en el aula, y las actividades de apoyo administrativo. Como lo demuestran las cifras, este gasto cubre más del 90% del GEP, lo que es comprensible, en la medida que la función educación es intensiva en mano de obra, esto es, requiere del concurso de gran cantidad de personal que, de otra parte, es componente fundamental del gasto corriente.

Los gastos de inversión en educación cubren los costos que se incurren en la construcción de aulas y escuelas, así como adquisición de mobiliario y equipo escolar. Entre los años 1985 ‑ 1993 representaron entre el 3% y el 8% del gasto total, salvo en el año 1993 en donde el gasto de capital fue el 10.71%, o el año 1990 en donde éste representó el 2.65%. En el año 1995 logra niveles no alcanzados anteriormente, el gasto de capital significa el 15.70% del GEP.

El Gasto Educativo Público y los Principales Agregados Macroeconómicos

Algunos estudiosos de la Economía de la Educación han encontrado evidencia empírica de la relación causal entre el GEP y las principales variables macroeconómicas. Por tal motivo consideramos importante presentar estadísticas que muestren la relación de: el Gasto Educativo Público (GEP) con el Producto Bruto Interno (PBI) y el Gasto del Gobierno Central (GGC).

Durante el periodo 1985 ‑ 1987 se puede resaltar como significativo el aumento de la participación del GEP respecto del GGC y el PBI, éste llegó en 1987 a 18.94% y 3.36%, respectivamente. A partir de 1988 la caída de estos ratios se hace cada vez más significativa. En 1990 la participación del GEP respecto del GGC se reduce a 13.27%. Durante los años 1991 al 1993 estas relaciones se recuperan al igual que los demás indicadores antes aludidos. En 1995 la relación GEP/PBI se sitúa en el 3.31%, y la relación GEP/GGC, en 21.04%.

Gasto Unitario por Alumno

El GEP visto en términos gruesos quizás no nos de una idea exacta del esfuerzo del gobierno en financiar la educación. Una manera más precisa de analizar el gasto es mediante su clasificación unitaria, es decir, a través del gasto por alumno. Este puede ser, también, indicador de calidad, en la medida que nos dice cual es el monto de recursos que se asigna por alumno.

El gasto unitario por alumno ya sea corriente o de capital resulta simplemente de la división del gasto por la matrícula (número de alumnos).

Para el cálculo del gasto unitario en dólares norteamericanos (US$), hemos utilizado el tipo de cambio compra ‑ venta promedio del año respectivo en el "mercado paralelo".

De la lectura del cuadro podemos apreciar que el gasto unitario (en US$) sigue una trayectoria diferente a la que seguiría el gasto unitario real (en nuevos soles constantes). La razón es que éste es calculado con base a un tipo de cambio, que en la mayoría de los años ha estado subvaluado, por causas del control del tipo de cambio que ejerció el gobierno durante los años 1985 ‑ 1990; y la sobre oferta de la divisa Norteamérica, en el período 1990-1996.

Aún así el gasto unitario cae en el año 1988 casi a la mitad del valor que tenía en el año 1986. El año 1989 experimenta un leve incremento para luego volver a caer en 1990. De 1991 en adelante se incrementa progresivamente hasta 1995 en que logra el nivel más alto de nuestro período de análisis. Hay que tener en cuenta que este espectacular incremento se debe, como dijimos líneas atrás, a la subvaluación del tipo de cambio.

El Gasto Educativo Público y el Presupuesto del Sector Educación

La distribución del Presupuesto General de la República entre los diversos pliegos que lo conforman, situó al sector educación ‑ al menos eso decía la Constitución de 1979 en su articulo 391 ‑ en un lugar de privilegio, ya que al mismo se le debía asignar el 20% de los recursos ordinarios del Gobierno Central. Al respecto cabe notar que esta aspiración constitucional no ha sido hecha realidad, en razón que en el período de estudio, sólo en los años 1988 y 1990 se logró este objetivo con 24.0% y 20.3% respectivamente.

Lo anterior no es como parece, ya que el presupuesto tan sólo es una intención de gasto al inicio del año fiscal y no lo que realmente se invierte en la educación pública.

Durante el periodo de gobierno 1985 ‑ 1990 fue ejercicio habitual por parte del Congreso de la República, la aprobación cada trimestre de un crédito suplementario, para efectos de ajuste de cuentas fiscales distorsionadas a causa del proceso inflacionario. Es entonces de resaltar que los montos asignados en la Ley de Presupuesto a los diferentes pliegos difieren de manera sustantiva, tanto en cifras absolutas como en cifras relativas al fin de cada ejercicio fiscal.

El fenómeno antes descrito perjudicó al Sector Educación en la mayoría de los casos, ya que el 24.0% que representaba el pliego Ministerio de Educación del total del Presupuesto de 1988, terminó según los balances de fin de año en 16.3%.

En 1990 la situación fue similar, ya que el 20.3% presupuestado terminó en 13.3%. Este efecto fue menor entre los años de 1991 y 1992, las cifras tanto del presupuesto como del gasto, fueron similares, de 1993 en adelante, el gasto fue superior a los montos presupuestados.

De lo anterior podemos concluir que, una medida más exacta del aporte del Estado a la educación es el gasto y no el presupuesto del Sector Educación.

Costo unitario corriente por alumno

El costo unitario corriente es un indicador de insumo, porque mide la cantidad de recursos expresados en unidades monetarias, que destina el Estado a los centros educativos de gestión pública en promedio por alumno en cada mes o año.

Este indicador se construye simplemente dividiendo el presupuesto ejecutado en gastos corrientes en cada programa (nivel educativo) por el número de alumnos matriculados en el período respectivo.

El costo unitario corriente año/alumno, como su nombre lo dice, expresa cuantos dólares o nuevos soles se gastaron por alumno en un año. El costo unitario corriente mes/alumno indica lo mismo, pero para cada mes.

Hay que tener presente que el indicador aludido expresa un promedio, por lo tanto, esconde las diferencias en la asignación del presupuesto al interior del país.

La evidencia nos demuestra que este costo esta relacionado muy cercanamente con el ratio alumno-docente en tanto que, como podemos observar, el mayor costo por alumno se registra en la educación inicial con US$ 112.02 promedio por año, o lo que es lo mismo, US$ 9.34 promedio por mes. Asimismo, en la educación primaria se observa un costo de US$ 119.87 por año y US$ 9.99 por mes; y, en la educación secundaria US$ 186.00 por año y US$ 15.50 por mes.

En la modalidad de educación especial el costo unitario corriente año/alumno es de US$ 616.35 y por mes de US$ 51.36, el más alto entre los niveles y modalidades por la complejidad que representa la función educativa en este nivel. De la misma forma, el costo en educación especial de de US$ 135.40 al año y US$ 11.28 por mes.

En el nivel de educación superior no universitaria el costo promedio es de US$ 241.73 al año y US$ 20.14 por mes.

Finalmente, el costo unitario por alumno promedio incluidos todos los niveles, es de US$ 142.69 por año y US$ 11.89 por mes.

(1) Publicado con el nombre de: Perú: estadísticas económicas de la educación. Revista Autoeducación Nº 52 IPP. Lima, mayo de 1997.