viernes, 1 de noviembre de 1996

Población escolar en el nivel secundario

A partir del discurso presidencial del 28 de julio, la educación secundaria se coloca en el "ojo de la tormenta". La pertinencia del currículo, la utilidad de los contenidos, la preparación para enfrentar el mundo del trabajo, y fundamentalmente, su articulación con a la universidad se han venido discutiendo hasta la fecha, es por ese motivo que presentamos algunas cifras, que esperamos contribuyan de alguna manera a enriquecer los análisis que sobre el tema se vienen realizando (1).

Estadística básica del sistema educativo

Para una mejor ubicación de la educación secundaria dentro del sistema educativo, hemos creído por conveniente mostrar las principales unidades de análisis, esto es: matrícula, docentes y centros educativos por cada nivel.
Como observamos en el cuadro adjunto, en lo que a matrícula se refiere, la educación secundaria después de la primaria, es la que mayor peso relativo tiene con 25.1%. El número de docentes, al igual que en el caso anterior, tiene el mismo orden de importancia, en este caso representa el 31.6%. Finalmente, los centros educativos de secundaria significan el 11.1% del total.

La matrícula en colegios secundarios de gestión estatal y no estatal

La información obtenida de la Dirección de Estadística del Ministerio de Educación nos dice que, en 1994 se matricularon en educación secundaria 2'021,825 alumnos considerando todo tipo de gestión, forma y modalidad. De éstos 1'833,783, es decir, el 90.7% estuvieron matriculados en la modalidad de menores, y 188,044, o sea, el 9.3% en la modalidad de adultos. De otro lado, los matriculados en centros y programas de gestión estatal fueron 1'701,392, que representan el 84.2% del total, y los matriculados en centros de gestión no estatal o privados 320,435, o lo que es lo mismo, el 15.8%.

Concentración de la matrícula en centros educativos de gestión estatal y no estatal

Para determinar el grado de concentración de la población escolar en los centros y programas educativos según tipo de gestión y modalidad, hemos construido un indicador que nos permita establecer el número promedio de alumnos por la naturaleza del establecimiento.
Las cifras nos demuestran que en los centros educativos de gestión estatal la relación alumno/centro educativo es en promedio 293, mientras que en el sector privado es de 146 alumnos por centro educativo; como puede verse, en los centros públicos existe el doble de concentración que en los privados.

Lo anterior podría explicar el hacinamiento que existe en los Colegios Nacionales, y por otro lado la mejor utilización de la capacidad instalada de los centros educativos de gestión no estatal.

Tasa de escolarización en educación secundaria.

Para el análisis de la tasa de escolarización en la educación secundaria de menores, es necesario, en primer lugar, aclarar algunos términos como son: la tasa global de escolarización que se define como el cociente de la oferta total en el nivel entre la demanda total en el nivel, este indicador para el año 1994 fue de 85.5%, asimismo, la tasa neta de escolarización que resulta de la división de la oferta normativa, entendida por el segmento de la población en la edad de 6 a 11 años atendida por el sistema, por el número de habitantes comprendidos en ese grupo etáreo, que para el mismo año fue de 81.5%, finalmente, la tasa bruta de escolarización que resulta de la comparación de la oferta total en el nivel con la demanda normativa, y que fue para 1994 de 109.3%.
En el caso de la educación secundaria de adultos, tomando la información del Censo de 1993 efectuado por el INEI, en el Perú existen alrededor de 2'399,478 personas que manifiestan tener secundaria incompleta, si comparamos esta cifra con la matrícula en educación secundaria de adultos para el mismo año que fue de 197,767 estudiantes, se podría decir que el sistema sólo atiende al 8.1% de la demanda, lo que nos llevaría a pensar que existe un déficit de atención del 91.9%. Según las definiciones aludidas en el párrafo anterior, este indicador puede ser interpretado como la tasa bruta de escolarización.

El indicador aludido debe ser tomado en cuenta tan sólo como referencia, en la medida que no existe una metodología lo suficientemente validada, que nos de una idea más exacta de la cobertura de la educación secundaria de adultos.

Distribución de la matrícula por áreas geográficas y sociales (urbano y rural), y por grados.

La matrícula en educación secundaria de menores se concentra fundamentalmente en el departamento de Lima, según estadísticas del Ministerio de Educación, en 1994 se matricularon 607,854 alumnos, lo que significa el 33.1% de la matrícula a nivel nacional. Como es de esperarse, es poco lo que queda para los demás departamentos. Destacan con 5% o más: Arequipa, Lambayeque, Puno, La Libertad, Junín y Piura. De otro lado, los departamentos que participan con 1% o menos son: Amazonas, Tumbes, Moquegua y Madre de Dios.

La educación de adultos al ser un fenómeno netamente urbano concentra la matrícula en el departamento de Lima en un 39.7%, en este caso sólo un departamento supera el 5%, este es el caso del Cusco, sin embargo, son más los que representan el 1% o menos como: Amazonas, Moquegua, Pasco, Tumbes, Huancavelica y Madre de Dios.


Según el Censo Escolar de 1993 realizado por el Ministerio de Educación, el 52.4% de los estudiantes matriculados en educación secundaria de menores eran varones y el 47.6% mujeres, asimismo, en educación secundaria de menores el 53.5% eran varones y el 46.5%, mujeres.

A manera de confirmación de lo dicho anteriormente, el 86.1% de la población escolar de educación secundaria de menores era urbana y el 13.9% rural. En la modalidad de adultos el 96.1% eran urbanos y sólo el 3.9% rurales.

La estadística disponible al año 1988 nos permite apreciar las diferencias en la matrícula por grados según tipo de gestión en la educación secundaria de menores, como vemos las similitudes, en el 21 y 31 son obvias, en el primer caso 22.2% y 21.1%, y en el segundo, 19.3% y 19.8%. La diferencia de 5 puntos a favor de la educación pública en el primer grado es elocuente. Asimismo, en el quinto año esta diferencia se reverte a favor de la educación privada.

Jóvenes que trabajan

Para nadie es un secreto que la crisis económica golpea a la población de menores recursos con mas fuerza y dentro ese grupo los que sufren en mayor medida sus efectos son los adolescentes y jóvenes, que como veremos en muchos casos tienen que compartir sus estudios con actividades laborales que ayuden de manera indirecta a la economía del hogar apoyando a sus padres en labores domésticas, o en su defecto, a optar por el trabajo remunerado fuera del hogar.

En educación primaria de menores el 21.7% de los alumnos comparte sus estudios con el trabajo y el 78.3% se dedica al estudio de manera exclusiva. Del porcentaje que opta por algún tipo de ocupación el 12.2% se dedica al trabajo familiar, es decir su trabajo es no remunerado, y el 9.5% tiene trabajo remunerado como: empleado (0.4%), obrero (1.7%), ambulante (2.5%), independiente (2.4%) y como trabajador del hogar (2.6%).

La educación secundaria de adultos presenta un panorama diferente, en este nivel el 79.5% de los estudiantes además de estudiar en la nocturna trabaja y sólo el 20.5% se dedica a tiempo completo al estudio. Del grupo de estudiantes que trabajan el 69.2% tiene trabajo remunerado, y el 10.3% realiza trabajo familiar. Las ocupaciones remuneradas son: empleados del hogar (22.3%), obreros (18.0%), independientes (13.6%), ambulantes (11.0%), y empleados (4.3%).

Eficiencia interna de la educación secundaria de menores.

La eficiencia interna en la educación secundaria de menores se define en función de los logros en términos de producción y productividad, es decir, a través de las tasas de promoción, repetición y deserción escolar.

Estos indicadores nos dan una idea de eficiencia y contribuyen a conocer la duplicación y el desperdicio de la inversión causa de la repitencia y la deserción en la escuela.

La estadística disponible nos permite observar estos indicadores sólo para la educación pública.

Como lo demuestran las cifras, en el período 1992/1993 se registró un 82.1% de promovidos, 10.1% de repetidores y 7.8% de desertores del sistema.

Si observamos estos mismos indicadores por años de estudio podremos apreciar, que la mayor tasa de promoción se da en el quinto año con 88.7% y la menor tasa en el primer año con 76.0%. Asimismo, la mayor tasa de repetición en el primer año con 16.6% y la menor tasa en el quinto año con 6.7%. De otro lado, la mayor tasa de deserción se da en el tercer año con 8.7% y la menor en el primer año con 6.7%.

Como puede observarse, estos indicadores nos dicen poco o nada de la calidad de la educación, aún cuando algunos autores afirman que altas tasas de repitencia pueden ser causa u efecto del deterioro de la calidad del servicio educativo, así también, del desperdicio de recursos por duplicación del costo unitario.

Configuración de las alternativas educativas que ofrece el sistema, en el nivel secundario de menores. Matrícula por áreas y especialidades técnicas.

Los resultados del Censo Escolar efectuado en 1993 nos dicen que, 1'416,485 alumnos del nivel de educación secundaria en la modalidad de menores se encuentran matriculados en la variante científico humanística, estas cifras representan el 83% del total de la matrícula; y, 289,351 estudiantes del mismo nivel y modalidad, según las nóminas, han optado por alguna de las especialidades de la variante técnica, entre las que destacan: industrial(46%), agropecuaria(31.5%) y comercial(19.3%).

De la información analizada el 83.1% de la matrícula corresponde a centros educativos de gestión estatal; y, 16.9% colegios particulares. Del total de la matrícula en el sector privado el 96.5% (277,905 alumnos) prefirieron el área científico humanista, y tan sólo el 3.5% la variante técnica. Por el contrario, en el sector público el 80.3% (1'138,580 alumnos) se matricularon en el área científico humanista y el 19.7% en la variante técnica.

Alumnos egresados de la secundaria privada y estatal que acceden a la educación superior

Lo que en adelante vamos a intentar es una aproximación a lo que denominaremos: tasa de acceso a la educación superior, que resulta de operar el cociente del grupo de población de 15 a 29 años que han ido a un centro de educación superior universitaria o no universitaria, por el mismo grupo etáreo que incluye a todos aquellos que terminaron la secundaria. Para tal efecto, en base a los datos del Censo de 1993 tomamos, para el numerador, al grupo de edad aludido con educación superior o más, y para el denominador, a los que tienen secundaria completa, superior no universitaria y superior universitaria.

En el cuadro adjunto se lee que la tasa de acceso a la universidad es del 11.3%, en otras palabras, 11 de cada 100 estudiantes que terminan la secundaria acceden a la universidad, y el 19.2% van a la educación superior no universitaria. Consecuentemente, el 30.5% logran ingresar a la educación superior, esto nos da una idea aproximada de la efectividad de la educación secundaria.

(1) Artículo publicado en la revista Autoeducación Nº 51. Lima - Perú, noviembre de 1996.

miércoles, 14 de agosto de 1996

Educación primaria en cifras

La década de los noventa a significado un relanzamiento de la educación primaria (básica), en la medida que ésta es imprescindible para que los niños de 6 a 12 años de edad adquieran los hábitos básicos, desarrollo de capacidades, líneas de acción valorativa, así como conocimientos y, muy especialmente, herramientas para los aprendizajes y el dominio de la lectura, escritura cálculo y la expresión y comunicación en general. Asimismo para el caso de aquellos que no pudieron seguir oportunamente la educación primaria se abre la posibilidad, en la modalidad de adultos, de acceder a la escuela de manera más flexible en lo que se refiere a horario y edad de inicio y término. Al respecto presentamos algunas estadísticas, que pensamos, son importantes para el análisis de lo que ocurre al interior del nivel (1).

Estadística básica del sistema educativo

Para una mejor ubicación de la educación primaria dentro del sistema educativo, hemos creído por conveniente mostrar las principales unidades de análisis, esto es: matrícula, docentes y centros educativos por cada nivel.

Como observamos en el cuadro adjunto, en lo que a matrícula se refiere, la educación primaria es la que mayor peso relativo tiene con 51.0%. El número de docentes, al igual que en el caso anterior, tiene el mismo orden de importancia, en este caso representa el 42.7%. Finalmente, los centros educativos de primaria significan el 44.3% del total.

La matrícula en colegios primarios de gestión estatal y no estatal

En 1994 se matricularon en educación primaria 4'102,405 alumnos considerando todo tipo de gestión, forma y modalidad. De éstos 4'027,299, es decir, el 98.2% estuvieron matriculados en la modalidad de menores, y 75,106, o sea, el 1.8% en la modalidad de adultos. De otro lado, los matriculados en centros y programas de gestión estatal fueron 3'603,713, que representan el 87.8% del total, y los matriculados en centros de gestión no estatal o privados 498,692, o lo que es lo mismo, el 12.2%.

Tasa de escolarización en educación primaria

Para el análisis de la tasa de escolarización en la educación primaria de menores, es necesario, en primer lugar, aclarar algunos términos como son: la tasa global de escolarización que se define como el cociente de la oferta total en el nivel entre la demanda total en el nivel, este indicador para el año 1994 fue de 93.0%, asimismo, la tasa neta de escolarización que resulta de la división de la oferta normativa, entendida por el segmento de la población en la edad de 6 a 11 años atendida por el sistema, por el número de habitantes comprendidos en ese grupo etáreo, que para el mismo año fue de 90.8%, finalmente, la tasa bruta de escolarización que resulta de la comparación de la oferta total en el nivel con la demanda normativa, y que fue para 1994 de 122.3%.

En el caso de la educación primaria de adultos, tomando la información del Censo de 1993 efectuado por el INEI, en el Perú existen alrededor de 3'909,671 personas que manifiestan tener primaria incompleta (demanda potencial), los mismos que representan el 28.1 del grupo etáreo respectivo, si comparamos esta cifra con la matrícula en educación primaria de adultos para el mismo año (oferta) que fue de 79,262 estudiantes, se podría decir que el sistema sólo atiende al 2.0% de la demanda, lo que nos llevaría a pensar que existe un déficit de atención del 98.0%. Según las definiciones aludidas en el párrafo anterior, este indicador puede ser interpretado como la tasa bruta de escolarización.

El indicador mencionado debe ser tomado en cuenta tan sólo como referencia, en la medida que no existe una metodología lo suficientemente validada, que nos de una idea más exacta de la cobertura de la educación primaria de adultos.

Distribución de la matrícula por áreas geográficas y sociales (urbano y rural), y por grados.

La matrícula en educación primaria de menores se concentra fundamentalmente en el departamento de Lima, según estadísticas del Ministerio de Educación, en 1994 se matricularon 918,856 alumnos, lo que significa el 22.8% de la matrícula a nivel nacional. Como es de esperarse, es poco lo que queda para los demás departamentos. Destacan con 5% o más: Cajamarca, Puno, La Libertad y Junín. De otro lado, los departamentos que participan con 1% o menos son: Tacna, Tumbes, Moquegua y Madre de Dios.

La educación de adultos al ser un fenómeno netamente urbano concentra la matrícula en el departamento de Lima en un 33.3%, en este caso sólo tres departamentos superan el 5%, este es el caso de Arequipa, Ayacucho y Cusco, sin embargo, son más los que representan el 1% o menos como: Amazonas, San Martín, Moquegua, Huancavelica y Madre de Dios.

Según el Censo Escolar de 1993 realizado por el Ministerio de Educación, el 51.4% de los estudiantes matriculados en educación primaria de menores eran varones y el 48.6% mujeres, asimismo, en educación primaria de adultos el 39.9% eran varones y el 60.1%, mujeres.
Las cifras nos demuestran algunas evidencias interesantes, como podemos ver, el 59.6% de la población escolar de educación primaria de menores era urbana y el 40.4% rural. En la modalidad de adultos el 96.7% eran urbanos y sólo el 3.3% rurales.

La estadística disponible al año 1988 nos permite apreciar que las diferencias en la matrícula por grados según tipo de gestión en la educación primaria de menores, como vemos, no son significativas salvo en el primer y sexto grado las similitudes, en el 2do, 3er, 4to y 5to grados son obvias. Cabe resaltar, que el número de alumnos en el sexto grado es la mitad que en el primero, lo que nos da una idea de la eficiencia cuantitativa del sistema.

Los centros educativos y el caso especial de las escuelas unidocentes y multigrado

En principio podemos afirmar que la existencia de las escuelas unidocentes y multigrado es un fenómeno fundamentalmente rural, en tanto que la población atendida en más de un 80% se encuentra en el área urbana, lo cual nos da una idea de la dispersión de la cobertura educativa en el campo y la gran concentración en la ciudad.

Como podemos observar en el cuadro adjunto, en el área urbana el 83.6% de los centros educativos son poli docentes mientras que la diferencia, el 16.3%, son multigrado y unidocentes. Caso contrario, en el área rural el 91.8% de las escuelas son multigrado y unidocentes, y el 8.2% son poli docentes. Asimismo, del total de las escuelas poli docentes, el 67.0% están ubicadas en el área urbana y el 33.0% en el área rural. En el caso de las escuelas multigrado el 4.9% son urbanas y el 95.1%, rurales. Finalmente, sólo el 1.2% de las escuelas unidocentes son urbanas, y el 98.8% están ubicadas en el área rural.

Situación de los servicios dentro del centro educativo

Uno de los principales problemas que aqueja a la población peruana es la pobreza estructural, la cual se explica en función de las necesidades básicas insatisfechas, definición que esta ligada a la carencia de servicios básicos fundamentales, como son la energía eléctrica, el agua y el alcantarillado. Este problema no es ajeno al sistema educativo en tanto el mismo atiende a la población ubicada precisamente en espacios donde la carencia de servicios es un problema de larga data.

Las cifras nos demuestran de manera gráfica que la mayoría de locales escolares no cuenta con servicios básicos, ni siquiera en la localidad donde se encuentran ubicados. Asimismo, Tan sólo el 8.82% tienen servicios en el mismo local. Las diferencias entre el área urbana y rural son por demás elocuentes.

Eficiencia interna en educación primaria de menores: el bajo rendimiento, el atraso escolar y la deserción

La eficiencia interna por lo general se expresa a través de las tasas de promoción, repitencia y deserción, estos indicadores miden la eficiencia en términos de producción y productividad, a pesar de los logros de los estudiantes en lo que se refiere a adquisición de conocimientos, valores, hábitos, habilidades, etc.

La eficiencia interna del ejercicio educativo anual mide el comportamiento de la población escolar en función de los resultados del ejercicio educativo anual. De otro lado, la eficiencia interna interanual mide el comportamiento de la población educativa desde la óptica de su rendimiento y de su permanencia en el sistema entre un ejercicio educativo y el siguiente.

La estadística disponible nos permite observar los indicadores de eficiencia interna interanual para la educación primaria de menores en el período 1992-1993. Como podemos ver, ésta tuvo como resultado: 78.6% de promovidos, 15.5 de Repetidores y 5.9% de desertores.

Estos mismos resultados por grados de estudio nos dicen que el menor porcentaje de promovidos se da el primer grado con 65.1% y el mayor en el sexto grado con 90.8%. Como es de esperarse el mayor porcentaje de Repetidores, también, se da en el primer grado con 27.7% y el menor en el sexto grado con 4.1%. Asimismo, el menor porcentaje de "desertores" se observa en el sexto grado con 5.1% y el mayor en el primer grado con 7.2%.

Si bien es cierto estos indicadores nos dan una idea de eficiencia y contribuyen a conocer las duplicaciones y el desperdicio del costo educativo a causa de la repitencia y a deserción escolar, sólo nos dan una idea parcial del rendimiento escolar, en la medida que los indicadores no nos dicen nada respecto de la calidad de la educación, y menos aún, de los logros en términos de objetivos de aprendizaje que alcanzan los alumnos.

(1) Artículo publicado en la revista Autoeducación Nº 50. Lima - Perú, agosto de 1996.

martes, 21 de mayo de 1996

Aspectos cuantitativos de la educación inicial

La Educación Inicial es importante en la medida que se constituye en el soporte de los aprendizajes que niños y jóvenes desarrollarán en las siguientes etapas del sistema educativo. A continuación presentamos algunas estadísticas descriptivas reveladoras de su evolución (1).

Matrícula en el sistema educativo

En el período 1985-1994 el nivel de educación inicial experimentó en su matrícula un crecimiento explosivo, en ese lapso la matrícula aumentó en 67.7%, incorporando al sistema formal 375,230 nuevos infantes.

En el sector público la matrícula en educación inicial se incrementó en 67.5%, y en el sector privado en 72.8%, aumentando su participación respecto del total de 13.9% en 1985 a 14.0% en 1994, mientras que el sector público disminuyó de 86.1% en 1985 a 86.0% en 1994.
Formas escolarizada y no escolarizada

La matrícula en los centros y programas de educación inicial esta dividida en un 58.7% en forma escolarizada, esto es, en los centros educativos. Y, en un 41.3% en los programas no escolarizados de educación inicial (PRONOEI). De otro lado, el mayor porcentaje de centros educativos, es decir, el 64.8% son PRONOEI, y tan sólo el 35.2% funcionan bajo la forma escolarizada.
Como consecuencia de lo anterior tenemos que, en la forma escolarizada hay en promedio 55 niños por centro educativo, y en los PRONOEI 21 niños por programa.

Oferta y demanda por educación inicial: la tasa de escolarización

Para el análisis de la tasa de escolarización en educación inicial, es necesario, antes que nada, definir algunos conceptos.

En primer lugar, la tasa global de escolarización que se operativiza como el cociente de la oferta total, tanto pública como privada, entre la demanda total en el nivel.
En segundo lugar, la tasa neta de escolarización que es el producto de la división de la oferta normativa, es decir, del segmento de la población en edad para acudir a la educación inicial, atendida por el sistema educativo, por el número de habitantes de la misma edad (menores de 6 años).
Y, finalmente, la tasa bruta de escolarización que resulta de la comparación de la oferta total en el nivel, con la demanda normativa.
Como se puede observar en el cuadro adjunto, en 1994 la tasa global de escolarización para la educación inicial fue del 27.1%, asimismo, la tasa neta de escolarización fue del 26.8% y, finalmente, la tasa bruta de escolarización, el 27.2%




(1) Artículo publicado en la revista Autoeducación Nº 49. Lima - Perú, mayo de 1996.

domingo, 7 de enero de 1996

Gasto en capacitación docente: ¿consumo o inversión?

Ya para nadie es un secreto, y menos aún, se pone en tela de juicio, que la educación sea la clave del éxito económico de las naciones. El punto de discusión se centra, más bien, en la calidad de la inversión en educación que en la importancia de la misma. Al respecto existen algunas investigaciones, como las de Fuller (1985) y la de R.W.Harbison y E.A.Hanusheck (1991), que establecen una relación costo - efectiva entre las inversiones por cada insumo educativo, expresadas éstas en unidades monetarias (US$), y en el rendimiento escolar medido como el logro de objetivos de aprendizaje en las asignaturas básicas como son lenguaje y matemáticas (1).

Si bien es cierto, los insumos con una mayor costo - efectividad son los materiales educativos, es decir, los libros y demás material impreso, la cuadernería y papelería, el material didáctico y los útiles escolares diversos, para el uso del aula y de la escuela, así como de los docentes y alumnos; hay que tener en cuenta que la capacitación docente le sigue en importancia en tanto se aplique bajo una estrategia alternativa.

En una investigación realizada por el Banco Mundial en el noreste del Brasil, respecto de la educación básica (EDURURAL) (2), se hace el análisis de la eficiencia relativa de los insumos. En esta investigación se demuestra que, los gastos en "software" que incluyen además de las estrategias alternativas de capacitación docente, a lo materiales de escritura y a los libros; elevaron el rendimiento de los alumnos en portugués y matemática en mayor medida. De otro lado, que los gastos en "hardware" (escritorios, sillas, mesas pizarrones, etc.) son menos eficientes que el software. El estudio muestra, también, la evidencia de que los profesores que conocen mejor su asignatura se desempeñan más eficientemente que aquellos que no la conocen, a pesar de tener mayor grado de escolaridad y experiencia docente

Por lo general la capacitación se realiza de manera esporádica (en los meses de vacaciones), y fuera del centro de trabajo, esto es, concentrando a los docentes en espacios e instituciones ya conocidos, como son las dependencias del Ministerio de Educación, los pedagógicos y las facultades de educación. Este tipo de capacitación puede alcanzar gran cobertura, pero el maestro una vez concluida la misma, al regresar al aula, no modifica en absoluto su práctica pedagógica, en tanto no se interioriza con las metodologías explicadas ni adquiere las competencias elementales para ponerlas en ejecución.

En consecuencia, la inversión en este tipo de capacitación tradicional "cae en saco roto" en la medida que el beneficiario directo de la misma, el alumno, no es afectado positivamente.

Una estrategia alternativa es la capacitación docente "in situ”, lo que implica utilizar los propios ambientes de trabajo y que la misma sea permanente, lo que significa, también, modificar la práctica pedagógica a partir de la experiencia particular y del centro educativo, asimismo, la auto capacitación y la capacitación permanente a partir de la conformación de círculos de aprendizaje entre los maestros de aula. Esto se complementaría con la evaluación y el monitoreo de este proceso, para verificar el impacto de la misma en el rendimiento de los alumnos.

Con la garantía de que la capacitación docente redundaría en beneficio de un aumento de la calidad de la educación que se imparte a niños y jóvenes, está se constituiría en una alternativa de inversión con una alta relación costo - efectiva.

En una revisión efectuada a 72 estudios realizados en países del Tercer Mundo, sobre elementos de la calidad de la escuela que influyen en el aprendizaje (3) se encontró que, entre los elementos más consistentemente relacionados con el aprendizaje estaba la formación docente a nivel superior, la misma que tiene efecto en 21 de los 30 casos analizados. A pesar de no haber sido considerada, por el escaso número de casos estudiados, se observó que la capacitación de docentes en ejercicio, también, tiene una fuerte consistencia en relación al aprendizaje, se observó esto en 4 de los 5 casos analizados.

Por lo tanto, ante la evidencia encontrada, estaría definido así el carácter de inversión que tiene el gasto en capacitación docente.

(1) Artículo publicado con el nombre: ¿Vale la pena poner plata en capacitación? Revista perfiles para el desarrollo educativo local Nro 4 Tarea, Asociación de Publicaciones Educativas. Lima, enero de 1996.
(2) Educational Performance of the Poor lessons from Rural Northeast Brazil, R.W. Harbison y E.A. Haunusheck, 1991.
(3) Raising School Quality in Developing Countries: What Investments Boost Learning? Bruce Fuller, The World, Discussion Paper, Education and Training Series, Report Nº EDT7. Washington, 1985